Acompañando a los feligreses en la Procesión de la Virgen de Copacabana de Punta Corral una integrante de la Especialidad en Medicina Prehospitalaria y Rescate participó en la asistencia médica junto al SAME de Jujuy

En la procesión asistieron unas cien mil personas

Por Rosana Guerra

Desde el 21 al 25 de marzo, una integrante de la Especialidad en Medicina Prehospitalaria y Rescate participó del operativo de la Virgen de Punta Corral. La doctora Noelia Ovejero, alumna del 3° año de la Especialidad en Medicina Prehospitalaria y Rescate, estuvo presente junto al enfermero Víctor Gutiérrez y su hijo Franco Gutiérrez. Los tres integrantes de esta familia donaron su tiempo y esfuerzo para participar en el Operativo Sanitario de Punta Corral. La Fundación S3 realizó las gestiones para que estas personas asistan, así como el apoyo en la parte logística.

El operativo estuvo liderado por el Servicio de Atención Médica de Emergencias (SAME 107) de la provincia de Jujuy que con sus equipos de salud se repartieron en distintos puestos sanitarios. También participó personal del Ejército Argentino que acampó en distintos puntos de la montaña, integrantes del Programa de Manejo del Fuego, de Defensa Civil 103 y de la Policía de la provincia de Jujuy. Se asistió a unas cien mil personas.

La doctora Noelia Ovejero estuvo apostada en el lugar donde está la Iglesia de Tumbaya y la Virgen de Punta Corral, sitio donde se montó el operativo principal. “Mi función fue asistir a los feligreses en este puesto, atendíamos a 2830 pacientes solo en el Puesto de Punta Corral. Nos encontramos con personas de Cuyo, Buenos Aires, Salta, Jujuy, San Juan, entre otros lugares”, describió Ovejero.

En los dos caminos donde se podía ascender había otros puestos donde estuvieron Víctor y Franco Gutiérrez. Se trata del puesto de Tunalito al medio, un lugar muy precario en el cual se ascendía solo a pie, siete kilómetros caminando en subida en una montaña y a más de 3000 metros a nivel del mar. “A este puesto se subía con los equipos y mochilas a cuestas, y Víctor y Franco ascendieron y descendieron en varias ocasiones a buscar equipos”, destacó la médica. El ejercicio físico fue extenuante y allí permanecieron cinco días trabajando porque la mayor cantidad de personas que circulaban por ese camino presentaban dificultades de fatiga.  En este puesto se atendieron a unas 1200 personas.

“Era increíble ver como subían y bajaban colas interminables de personas por todos los rincones de la montaña. Me llamó la atención la presencia de las agrupaciones musicales tocando los sikuris, uno de los principales instrumentos de viento de la región, sumado al sonido de los tambores. Eran unas 170 bandas musicales que acompañaban a los feligreses en la subida y descenso hasta la Iglesia de Tumbaya”, destacó Ovejero.

Todas las estaciones en un día

Respecto a las condiciones climáticas Ovejero mencionó que pasaron por las cuatro estaciones del año en un solo día. “Empezaba la mañana fresca, después se levantaban las nubes, al mediodía el Sol estaba fuerte, mucho calor. A la tarde empezaba a mermar la temperatura, cerca de las seis, siete ya estaba frío y por la noche era gélido, bajaba la temperatura varios grados bajo cero”, describió la médica. Incluso –menciona- que nevó, llovió, cayó agua nieve, todo eso en pocas horas. “El segundo día varios nos sentimos descompensados por la venida del viento norte, con grandes ráfagas que cubrió todo de tierra y dejó casi prácticamente inoperable varias carpas del campamento. El viento levantó la temperatura en unos 35 grados pero a la noche apareció el viento sur que y bajó a varios grados bajo cero. Al día siguiente nevó”, graficó la integrante de la Especialidad en Medicina Pre hospitalaria y Rescate.

En los distintos puestos sanitarios no había electricidad, salvo en Punta Corral donde existía conexión eléctrica pero solo a determinadas horas. En Tunalito al medio tampoco había así que utilizaban un sistema de pantallas solares para cargar baterías para un foco de 12 voltios que estaba en la habitación donde trabajaban los equipos.

En cuanto a las patologías más prevalentes Ovejero mencionó muchos casos de fatiga extrema, con calambres, contracturas musculares intensas que no les permitía a las personas continuar el camino. También había feligreses que se deshidrataban y hacían episodios de hipoglucemia severa por el ejercicio extenuante. “Se asistió a estas personas que estaban en Tunalito Medio para que pudieran continuar el ascenso a Punta Corral y luego puedan regresar”,  expresó Ovejero.

También se registraron algunos casos de hipotermia a pesar del abrigo. Además asistimos todo tipo de descompensaciones por patologías de base, como personas con diabetes que nos costó varias horas compensar, otras con afecciones cardíacas, hipertensos que hacían picos hipertensivos, embarazadas y me sorprendió la cantidad de niños que había en la procesión desde bebés hasta de 2 a 4 años hasta adolescentes”, refirió.

Otros casos que atendieron fueron personas con mareos, cefaleas intensas, náuseas, acompañadas de vómitos, hipotermias, dolores musculares mialgias y calambres. “Para estos casos teníamos analgésicos vía oral, inyectable y en cremas y geles, antihipertensivos, soluciones fisiológicas, expansores plasmáticos, entre otros medicamentos”, describió.

Atención las 24 horas. “Se comía en los momentos libres, había turnos para descansar pero por ahí por la intensidad de trabajo se complicaba un poco; comimos alimentos enlatados, conservas, galletas y la verdad no había horarios de almuerzo y cena”, graficó la médica. “En Punta Corral teníamos un baño precario y en el puesto de Tunalito para ducharse había que calentar agua con leña”, dijo. Víctor Gutiérrez también relató: “Este Puesto era un ranchito de ladrillo de barro, techo de paja y chapa, pisos de tierra, no teníamos camillas y hacíamos descansar los pacientes en banquitos hechos con tronco secos de cactus. Teníamos que regar a cada rato para que no se secara la tierra. Se trabajó en estas condiciones y se atendieron unas 1300 personas en este lugar tan precario”, dijo orgulloso.

En este sitio se tuvo que detener la marcha de dos pacientes. “Una de ellas era una mujer con anémica crónica y antecedentes de sangrado por embarazo ectópico, llegó con un grado de deterioro de su conciencia y hubo que trasladarla. Otro caso fue una persona joven con un cuadro de deshidratación extrema, hipoglucemia y debió ser trasladada en forma manual porque en ese sector no entra ningún vehículo a motor”, señaló Ovejero. Se armaban cuadrillas de traslado para evacuar a pacientes rescatados en camillas o en un colchón de vacío al primer puesto en el Cerro. Allí estuvo Franco llevando y trayendo pacientes a mano. “En el caso del tercer rescate se realizó de noche, bajando la montaña y tuvo un gran peligro por la escasa luz, luego tuvimos que ascender de vuelta con linternas por un camino muy peligroso”, relató Franco Gutiérrez.

 Ir despacio, hidratarse y descansar

Entre las medidas de recomendación se resaltó la importancia de no apurar el paso, de ascender y descender con precaución y pasar por todos los puestos para hacer la revisación médica. “Si un paciente no estaba bien se le recomendaba parar y descansar en el próximo puesto para recuperarse. Se les pedía que se hidrataran constantemente, se repartieron sales de hidratación oral, sobres de sales y agua. “Le enseñábamos como diluir las sales en el agua y como potabilizarla. Teníamos pastillas potabilizadoras que se entregaban en mano a cada paciente que pasaba”, contó Ovejero.

De esta manera se aseguraba el consumo de agua segura evitando el consumo de agua de canillas, vertientes y otros ríos cercanos. “Y si la juntaban que la potabilizaran primero pero debían agregarle las salas. Les pedíamos se hidrataran en todo momento durante la actividad y también en el descanso. Respecto a los cuidados nutricionales aconsejábamos consumir alimento liviano, evitando las comidas típicas como el cordeo o pollo asado, sopa de cordero, tortillas asadas, queso de cabra, panes caseros,  maíz molido, papas jujeñas y arroz”, enumeró Ovejero.

La médica destacó que atendieron muchos casos de mal agudo de la montaña vinculado con problemas digestivos; dolores abdominales, mareos, cefaleas y náuseas. “En algunos casos teníamos que canalizar a esos pacientes y colocarles fluidos endovenosos para recuperarlos. Los alimentos no servían para el mal agudo de montaña pero eran los únicos disponibles. Algunos permanecieron dos o tres días en el lugar”, dijo la médica de FS3.

Asistencia médica y humanitaria

La doctora Sonia González, directora Provincial del SAME 107 de la provincia de Jujuy informó que el operativo sanitario en Punta Corral se inició el 21 y hasta el 25 de marzo cuando se realizó el descenso de la Virgen de Punta Corral. El SAME Jujuy atendió a 7400 pacientes este año. “En 2017 atendimos 7750 pacientes pero este año disminuyó un poco debido a las condiciones climáticas porque el día sábado comenzó a llover a la tarde noche en todos los calvarios y bajó mucho la temperatura”, expresó González.  Generalmente la gente sube para visitar a la Virgen y luego baja, pero como estaba lloviendo muchos se tuvieron que quedar en algunos calvarios y no tenían abrigo ni carpas. “Esta situación ocasionó que la gente se enfriara, se cansara más rápido y padecieran en algunos casos dolores abdominales. Muchos niños estaban asustados. Así que dentro del operativo sanitario tuvimos que hacer otro operativo de rescate para poder bajar a estas personas que quedaron varadas”, mencionó la médica.

En cuanto a las patologías más recurrentes además del clásico mal agudo de montaña, leve y moderada, asistieron dos casos de descompensaciones cardíacas. “Ocurrió mientras se estaba desarrollando la misa cuando dos pacientes adultos mayores tuvieron que ser descendidos en móviles de alta complejidad y derivados al hospital de adultos Pablo Soria en Jujuy.   Además asistimos algunas personas con descompensaciones diabéticas, casos con hipertensión arterial y pacientes embarazadas que no tienen que subir pero a veces es difícil porque esta es una cuestión religiosa, cultural y hay que asistir a los peregrinos”, consideró.

En cuanto a la distribución del personal del SAME fueron 115 personas más los voluntarios que colaboraron como integrantes de la Fundación S 3, del SAME de Córdoba y Salta, del SAMUD de Francia y de Chile que sumaron en total 160 personas que estuvieron abocadas al operativo sanitario. “La distribución de los puestos fue similar al del año pasado, nueve en total, al inicio fueron siete y a partir del día viernes se armaron los dos restantes, uno que funcionó de viernes a domingo y el otro hasta el domingo a la madrugada. Uno en el Puente y otro arriba en El Abra donde está la Virgen donde también hay mucha demanda de atención sanitaria”, dijo la directora del SAME Jujuy.

Lo novedoso este año es que mucha gente eligió subir por el sendero de Tunalito y de Tumbaya, por lo que los organizadores están previendo para la procesión del año que viene poner un puesto más en Tunalito. “Un aspecto a resaltar fue el transporte porque en general hay demoras cuando la Virgen está pasando y la gente quiere volver. Este año se habilitó una colateral como vía de rescate y noria de evacuación y dio muy buena respuesta porque hubo menos concentración de gente a posteriori de la misa y se alivió el congestionamiento de tránsito de los ómnibus”, finalizó González.

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