Por Rosana Guerra

El sábado 7 y domingo 8 de abril los alumnos del primer año de la Especialidad en Medicina Prehospitalaria y Rescate realizaron un módulo de Supervivencia en la Escuela Argentina de Supervivencia (EAS) en Cerro Blanco. Norberto Méndez, director de Especialidad en Medicina Prehospitalaria y Rescate señaló que este año se adelantó el módulo de supervivencia a la primera mitad del año y que fue una excelente oportunidad para que los alumnos se conozcan y se consolide el equipo para la formación de los médicos en distintos escenarios y para favorecer la interrelación entre los pares. Daniel Corral, secretario de la Especialidad, también explicó que la fortaleza de este colectivo nace de la diversidad tanto de sus lugares de trabajo como de su procedencia, porque provienen de distintas ciudades y provincias del interior de Córdoba y del país. “Al ser un grupo muy heterogéneo en cuanto a procedencias geográficas, la posibilidad de compartir más horas de las habituales facilitó que se conocieran más rápido”, destacó.

Mauricio Olivo Ortiz del equipo docente de la Especialidad agregó que las condiciones climáticas que tuvieron los dos días no fueron óptimas pero tampoco fueron tan malas. “El escenario ambiental nos dio la oportunidad de diseñar los refugios en función del clima y los alumnos idearon unos refugios magníficos, algunos durmieron en ellos a la noche y las construcciones fueron muy efectivas”, calificó. También consideró que este tipo de encuentros promueve el desarrollo de la convivencia y también el desarrollo de destrezas de supervivencia.  “Fue una experiencia muy enriquecedora desde lo grupal porque empezaron a conocerse un poco más entre ellos”, remarcó Olivo Ortiz. El objetivo académico –insistió- no era solo que se capaciten en cuestiones básicas de supervivencia sino también tuvo una finalidad integradora. “Fue un espacio para que puedan trabajar desde el entendimiento de que cada integrante del equipo es único y aunque pueden tener opiniones distintas, en las emergencias hay que tomar decisiones  consensuadas en el equipo”, resaltó. Olivo Ortiz dijo que esta práctica permitió que surgieran muchas inquietudes, dudas y también que se dieran decisiones encontradas. “Y esto facilitó que el grupo se fortalezca y que se acerquen a ese perfil de líder que buscamos en el especialista prehospitalario”, detalló.

Eduardo Maggio, docente y director de la Escuela Argentina de Supervivencia consideró que a pesar de las limitaciones climáticas se pudieron brindar algunos contenidos en forma más detallada como maniobras de ascenso y descenso por cuerdas controlado utilizado nudos y cordines sobre una cuerda fija instalada para tal fin. “Aprendieron a improvisar un arnés con tres líneas de cuerdas y traslado de heridos. También desarrollamos los contenidos vinculados con el kit de supervivencia y vimos filtros para potabilizar el agua. Además expusimos sobre la importancia y los usos de los cuchillos que constituyen una de las herramientas más valiosas en supervivencia, conocimos distintos modelos, tamaños y materiales, la forma de mantenimiento y afilado. Todo esto lo hicimos “in door” en el salón principal del EAS”, relató el rescatista. Uno de los ejercicios claves fue aprender a crear refugios para dormir al aire libre.  “Si bien originalmente se tenía previsto que todos los alumnos durmieran en los refugios en la intemperie, las condiciones climáticas hicieron que la mayoría descansara en el refugio del EAS”, contó Maggio.

Nuevas experiencias en contextos adversos

Mariana Argüello, es alumna del primer año de la Especialidad Medicina de Prehospitalaria y Rescate y además es estudiante del tercer año del Posgrado en Medicina Interna en el Hospital Domingo Funes. Trabaja en el servicio de ambulancias de la Cooperativa de Luz de Villa General Belgrano y también realiza guardias en el Hospital de Santa Rosa de Calamuchita. “Cuando uno se recibe de la Facultad de Medicina no posee los conocimientos necesarios para trabajar en una ambulancia. Por esto la existencia de esta Especialidad en Medicina de Prehospitalaria y Rescate es fundamental para mi trabajo; cuando uno comienza en esto se va haciendo mientras trabaja y se necesita capacitación en esta área”, destaca.

Consultada con el módulo de supervivencia, reconoció que tuvieron un doble desafío, por un lado aprender contenidos nuevos y por otro atravesar condiciones climáticas adversas. “Las inclemencias del tiempo también nos impuso el desafío de adaptarnos a la lluvia, al frío y en la montaña”, destacó. Mariana agregó que este curso aprendieron a realizar distintos nudos para armar sus propios refugios, para armar camillas y así transportar pacientes cuando hay que hacer asistencia en la montaña. “También aprendimos a fijarnos a una soga para poder ascender y descender de la misma con seguridad, colocar los arneses, todas técnicas de las que yo no tenía idea”, describió. “Eduardo Maggio, el docente y director de la Escuela Argentina de Supervivencia (EAS) Argentina es muy buen docente, sabe mucho y lo sabe transmitir. Aprendimos a hacer los refugios pero no dormimos en ellos porque estaba todo muy mojado y frío, así que descansamos en el refugio de la EAS. “Dormimos uno al lado del otro en bolsas de dormir”, detalló.

La experiencia más importante que destacó fue el trabajo en equipo. “El equipo de conducción nos dijo que tenemos que formarnos como líderes porque siempre estamos expuestos a situaciones extremas. Y creo que esto ayudó a la convivencia con nuestros compañeros de trabajo, este fue el desafío más importante”, destacó.  La joven médica además agregó que el curso también les sirvió para conocerse, dialogar y compartir experiencias con sus compañeros de la Especialidad. “Ponerte en el lugar del otro, fue algo que aprendimos. Y ahí está el desafío de cultivar la confianza de esa persona para poder lograr el objetivo, eso hace a un buen líder”, consideró.

Nudos, escalada y trampas

Ana Fiorino, es alumna del primer año en la Especialidad en Prehospitalaria. Trabaja en un servicio de ambulancias como médico en la Policía Bonaerense y además hace guardias de clínica médica en una clínica de Junín, es de Pergamino en la provincia de Buenos Aires. “Vimos una clase muy interesante de cuchillos, técnicas para hacer fuego, nudos, clases de escalada y trampas.  Lo que más me sirvió es el tema de los nudos para el trabajo habitual, como tirar un vehículo por ejemplo. Al principio cuando te explican como armar un refugio y después te dicen armenlo ustedes, por ahí pensar que no vas a poder pero al final sale”, dijo entusiasmada. Fiorino reconoció que el desafío es trabajar con 18 personalidades distintas tirando para el mismo lado. “Es muy difícil.  Creo que todo lo que incluya montañas tiene que tener un trabajo en equipo porque por más capacitación que tengas siempre vas a precisar de la ayuda de un compañero para sobrevivir”, relató.

Las actividades del curso se adaptaron al clima y sobretodo al grupo de médicos que nunca habían realizado actividades de supervivencia.

Los que durmieron a la intemperie

Rodrigo Ortiz es alumno del primer año de la Especialidad. Es médico, vive en General Acha, trabaja como Jefe de Zona Sanitaria 3 en el Ministerio de Salud de La Pampa y es rescatista del Autódromo de la Provincia de La Pampa. “Mi principal aprendizaje en este curso fue el trabajo en equipo y la motivación, estuvo muy bien coordinado y nos impulsó a trabajar en grupos de 3 o 4 para superar metas que en forma individual no se podrían haber logrado. Me pareció muy bueno el trabajo de integración de los coaches y muy bien pensadas la temática de los ejercicios. La actividad sirvió para unir al grupo y para aprender divirtiéndonos, porque así se aprende mejor y más rápido”.

Rodrigo además fue una de las personas que durmió en uno de los refugios que ayudó a construir. Fuimos dos del grupo que dormimos a la intemperie. “Uno de los chicos que estaba adentro no podía dormir por los ronquidos de algunos que dormían en el refugio del EAS y se vino a dormir conmigo en el refugio relató. “Al no estar acostumbrado a acampar en la montaña y con la pendiente de la montaña, me desperté a la noche y tenía medio cuerpo fuera de la carpa, así que como un caracol empecé a entrar de nuevo porque hacía mucho frío”, agregó Rodrigo.

Abraham Job Moreno, es otro de los alumnos de la Especialidad que trabaja en una empresa de emergencias médicas en Villa Carlos Paz y hace Atención Primaria de la Salud en el Arañado, provincia de Córdoba. “Para mí en lo personal fue una linda experiencia dormir a la intemperie, el clima no nos favoreció, igualmente me sentí cómodo. Me dijeron que había zorros y pumas en el monte, y yo pregunté si había pumas. Lo que me dio más seguridad es que uno de los perros durmió al lado nuestro toda la noche. Fue una hermosa experiencia para todos”, resaltó.

 

 

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