Voluntarios, instructores de la Fundación S 3 e integrantes de la Especialidad en Pre Hospitalaria y Rescates participaron en el operativo de emergencias de la procesión de la Virgen de Copacabana de Punta Corral en la provincia de Jujuy a la que asistieron unas 120 mil personas.

Miembros de la Fundación S 3 e integrantes de la Especialidad en Pre Hospitalaria y Rescates participaron en el operativo de emergencias de la procesión de la Virgen de Copacabana de Punta Corral que se realizó en vísperas de la Semana Santa en Jujuy. Además de la experiencia, los voluntarios de FS3 e integrantes de la Especialidad rescataron la fortaleza, la determinación y el espíritu de fe inquebrantable de los fieles que asistieron al evento. El trabajo en equipo entre las distintas instituciones involucradas, (SAME107 JUJUY, Defensa Civil, Policía, Bomberos, Ejército, Fundación S 3 y Especialidad en Pre Hospitalaria y Rescates), refleja que el trabajo interinstitucional es la estrategia más efectiva para desarrollar operativos en eventos masivos. En la procesión en la cual se atendieron a 7650 personas en cinco días desde las 8 de la mañana del miércoles 5 hasta el domingo 9 de abril. Asistieron alrededor de 75 mil peregrinos que ascendieron a Punta Corral y el domingo llegaron a Tumbaya otras 45 mil personas, para esperar a “la Mamita del Cerro”.

Diferentes organismos del Gobierno de la Provincia de Jujuy y de la Comisión Municipal realizaron un trabajo previo al evento para preparar adecuadamente el camino hacia el santuario de Punta Corral por la localidad de Tumbaya, pues una de las dificultades está vinculada con las intensas lluvias de esta temporada, que producen crecidas que borran los caminos. Se trabajó en forma conjunta con el ministerio de Salud, el SAME 107, los hospitales de Tilcara, Maimará, municipios de Tumbaya, Purmamarca, Defensa Civil, Policía, Bomberos, Gendarmería, atención primaria de la salud y empresas de Agua y Vialidad.

Mauricio Olivo Ortiz, director de la Fundación S 3, explicó que esta experiencia les permitió a los voluntarios que asistieron, poner en práctica una logística distinta a los eventos masivos que se realizan en la ciudad de Córdoba.  Resaltó, además “la particularidad que tenía la procesión integrada por miles de fieles motivados por la fe y las creencias en la Virgen de Copacabana de Punta Corral”. La cobertura sanitaria del operativo se planificó varios meses atrás y contó con una campaña de difusión con las recomendaciones más importantes para las personas que quisieran realizar la procesión al Cerro de la Mamita.  Entre las más relevantes se mencionan la de realizar una consulta previa con el médico para que evalúe si la persona está físicamente apta para hacerlo. Además se recomendó que los niños, embarazadas y adultos mayores no realicen el ascenso por ser un grupo en situación de riesgo. También utilizar un calzado cómodo en lo posible con suela de goma, medias de algodón y llevar pares extras. De ser necesario cubrir los pies y mochilas con bolsas de plástico para evitar que se humedezcan. Otra de las recomendaciones para evitar la hipotermia, fue llevar ropa térmica, rompe viento y dos mudas de ropa extras. Además comenzar el ascenso al amanecer y camine siempre de día y evitar la insolación protegiéndose con sombrero, camiseta y pantalón largo. Y utilizar protector solar factor 50 cada dos horas. En estas zonas existe una gran amplitud térmica.

El operativo de atención de emergencias médicas planificado por el SAME el domingo de ramos, se ejecutó desde una semana previa a la semana Santa en la localidad de Tumbaya y en Punta Corral. En el camino a Punta Corral se dispusieron tres calvarios donde la gente podía descansar y cada uno de estos se encuentran a mayor altura, hasta poder llegar hasta la Virgen. La conexión entre Tumbaya y Punta Corral es de 28 kilómetros a pie y esta es la única vía accesible para la mayoría de los feligreses. “No obstante se puede acceder a través de Tunalito con una dificultad de acceso nivel 2 y 3 por lo que es solo para especialistas”, distinguió Pablo Jure. El único acceso es a través de cuatriciclos, mulas o caminando.

Asistencia y contención. Entre las principales patologías que se atendieron fueron casos de agotamiento físico, mal de altura, traumatismos en su mayoría leves tanto de miembros inferiores como superiores e hipotermia, en algunos casos. Se asistieron además a mujeres embarazadas con distintas semanas de gestación y niños, muchos de los cuales se encontraban extraviados. Los profesionales asentados en diferentes calvarios los acercaron a distintos puestos sanitarios y de allí se contactó a personal de Defensa Civil o de la Policía para encontrar a los padres. “Si no aparecían se los descendía a Tumbaya, para aguardar su llegada”, expresó la doctora Bárbara Di Prieto, del ministerio de Salud de Jujuy. En su mayoría los que participaron en la procesión son adultos mayores, quienes tuvieron mucha determinación para subir el cerro a pesar de sus limitaciones físicas.

Uno de los desafíos en este tipo de eventos masivos es el acceso rápido a los pacientes lesionados o enfermos, la estabilización efectiva y el adecuado de transporte de pacientes, aseguró Jure. Brindar agua potable, hidratación oral a los adultos mayores para evitar la deshidratación o descompensaciones. “La estrategia es saber dónde está el paciente, por eso hemos pintado las piedras con un número y un color amarillo. Cuando alguna persona tiene un inconveniente, se informa en qué número de piedra se encuentra, así como datos de sexo, edad, vestimenta para ubicarla rápido”, explicó Pablo Jure, director del SAME Jujuy. Los controles en altura, en los puestos, son fundamentales considerando que suelen presentarse síntomas del mal agudo de montaña, traumas de miembros inferiores, deshidrataciones y casos de hipotermia.  El personal se moviliza de a pie y en cuatriciclos se realiza la atención con sales de deshidratación oral.

Existe dificultad técnica en los traslados pues los senderos son angostos, y se estiman unas cuatro horas de descenso. “Tenemos una alta dificultad de rescate, por lo que enviamos dos equipos de rescate por cada paciente, para evitar el agotamiento de rescatistas o pérdidas dobles de vida. Los mantenemos bien hidratados, nos aseguramos que descansen lo necesario para que el traslado sea efectivo. Más complejidad es la nocturna, porque hay más viento, menos luz y temperatura, más riesgo”, comparó el director del SAME Jujuy. “En las yungas tenemos 50 grados centígrados, con alta humedad, pero en el Paso de Jama trabajamos con 30 grados bajo cero y vientos de 150 kilómetros por hora, por lo que se requiere un gran entrenamiento del personal”, indicó Jure. En el caso de los pacientes con problemas de movilidad, se lo coloca chaleco de extricación para mantenerlos estables y se los traslada en cuatriciclos entre el médico y el enfermero.  “Utilizamos un tachito con agua de río, para poner calentar los sueros para compensar la hipotermia y la deshidratación”, indicó Jure.

En la zona de Punta Corral no entran camionetas 4 x 4, ni ambulancias, solo a pie y por vehículos UNIMOG.  “Hemos tenido casos de paros cardíacos, despeñamientos y aplastamientos. Debajo de la montaña, hay ambulancias para realizar traslados a 50 kilómetros y en el hospital de campaña se pueden efectuar reanimación avanzada”, describió.

Fortaleza y determinación.  Voluntarios de FS3 viajaron a Jujuy para realizar tareas de asistencia integral y acompañamiento en la atención médica de las personas que estaban en la procesión de Punta Corral. “Cuando salimos con nuestras mochilas desde Tumbaya el equipo de Voluntarios de FS3 ya había sido asignado estratégicamente en distintos puntos, con el objetivo de vivenciar y asistir en diferentes puestos”, relató Norberto Méndez, director de la Especialidad en Pre Hospitalaria y Rescates. Del grupo de voluntarios de FS3, la doctora Alejandra Nucci y la enfermera profesional Giselle Besso y yo, estuvimos en el puesto médico “El Angosto”, ubicado a unos 2767 metros sobre el nivel del mar”, informó Méndez. Se atendieron a muchas personas con agotamiento físico, traumatismos de miembros inferiores y hubo pacientes con Mal de Altura los cuales fueron asistidos y derivados. “Me sorprendió ver a muchos niños acompañando a sus padres y personas mayores realizando esta experiencia físicamente rigurosa”, señaló. Méndez también expresó que le impactó ver la fortaleza de los fieles, la convocatoria masiva y el gran trabajo en equipo realizado por todos los intervinientes.

La fuerza de la fe

Por su parte la doctora Alejandra Nucci, docente de la Especialidad en Pre hospitalaria y Rescates, agregó que la experiencia fue increíble desde lo profesional y humano. “La organización del SAME Jujuy fue impecable, más aún considerando que se trata de sitios y lugares inhóspitos donde se hace complicado realizar la asistencia médica”. También consideró la disposición y la valentía de ver a embarazadas, ancianos y niños subir 30 kilómetros en el Cerro. “Me encontré con personas que no podían seguir porque estaban agotadas físicamente, pero cuando me les acercaba te decían: la Virgen me va a ayudar a seguir. Nunca pensé que la fe pudiera tener una fuerza tan grande”, reconoció emocionada.

Giselle Besso, es enfermera profesional, voluntaria e instructora FS3 y cuenta que su función fue realizar atenciones de enfermería para los peregrinos en el Centro de Atención avanzada El Angosto. “Realizamos desde una consulta básica, controles de tensión arterial, hidratación parenteral y servicios básicos como brindar agua potable y curitas para las ampollas”, describió. Giselle indicó que también hicieron una escucha activa hacia las personas que peregrinaban, quienes les contaban sus experiencias y motivaciones para hacer la procesión. En cuanto a las actividades de promoción y prevención de la salud se brindaron recomendaciones básicas para realizar el ascenso y el descenso a la montaña, considerando cada situación en particular. “Lo que más me impactó de esta experiencia fue la fuerza de la fe y la espiritualidad más que nada de los niños, que subían con sus padres aferrados al amor por su religión”, señaló Besso.

Mauricio Olivo Ortiz, director de FS 3, contó que en su caso lo destinaron a Punta Corral y que la experiencia fue muy gratificante desde lo profesional y humano. “Caminé 14 kilómetros en la montaña, fue una exigencia desde lo mental porque al no estar acostumbrado a subir a 4000 metros en la altura, la falta de oxígeno hizo que la exigencia fuera mayor”, relató. En el segundo calvario y faltando menos para la cima, se hidrataron, se alimentaron y continuaron la travesía. “Pasamos el tercer calvario a 3300 metros, lugar donde hay una pirca con una cruz y continuamos el viaje. Cuando llegamos arriba con los miembros del SAME vimos un paisaje imponente”, recordó. Después de cambiarse la ropa mojada por una muda seca, de descansar e hidratarse ya estaba disponible para comenzar la tarea. “ Me tocó la guardia nocturna del día uno, lo que parecía una noche tranquila se transformó en una noche llena de peregrinos, que había salido tres o cuatro de la tarde su casa y llegaba a la madrugada a Punta Corral, cansados, exhaustos”, señaló.  El director de FS3, expresó que fue conmovedor ver tanta cantidad de personas impulsadas por la fe. “Fue una experiencia única desde lo organizativo, porque la logística comenzó una semana antes; desde lo físico y anímico, porque fue una propuesta para saber hasta dónde podía llegar; desde lo espiritual porque es un lugar muy místico y desde lo técnico, porque es un desafío atender a personas con un alto nivel de devoción, compromiso y esperanza hacia la virgen de Copacabana”, reconoció.

Pablo Caffaratti, paramédico y voluntario de FS3 estuvo en el puesto en camino a Tunalito del medio, que está a unos 15 kilómetros de Tumbaya. Apostado en un puesto del SAME Jujuy, con once personas más, trabajando en tres turnos. A Pablo le tocó el turno de 23 a 7 horas junto a un radio operador del SAME y tres enfermeros.  Pablo recuerda asistieron a 70 personas.  “Dormimos en carpa, todos los víveres y el agua potable envasada lo subíamos nosotros y con ayuda del Ejército, pues no había agua potable. En el lugar se repartían pastillas potabilizadoras para los peregrinos que lo pedían, pues el agua de Los Chorrillos no se podía consumir sin potabilizar”, advirtió.

Reflexiona y dice que del viaje le marcó la determinación y la fe de los peregrinos. El camino es bastante complicado para una persona joven y extremadamente duro para una persona mayor, más aún con sobrepeso y con dificultades físicas. Un camino en cornisa en el cual pasaba solo una persona con mochila, pero pasaron miles por ese camino angosto, en el cual a solo 30 centímetros había una caída de mucha altura. “Ver subir abuelos de 70 años, o a chicos jóvenes con sus hijos, y no parar, no rendirse, es muy movilizador”, reconoció Caffaratti.

Mariano Ayala, es paramédico y voluntario de la FS3 y estuvo trabajando en uno de los puestos en Tunalito de abajo. Agradecido por la experiencia vivida, realiza sus reflexiones y dice: “Me llamó la atención ver como ante la carencia del recurso humano del médico, los enfermeros están capacitados para realizar su tarea en forma más autónoma. Están muy bien capacitados, se saben desempeñar en forma muy profesional, no solo en el oficio sino también en los vínculos con los compañeros”. El voluntario de la FS 3, agregó fue una experiencia humana inolvidable tanto por la calidad humana de los integrantes del SAME Jujuy, de todo el equipo, enfermeras, choferes, personal de logística y con el médico que trabajé. “El equipo eran de diferentes bases de distintos lugares, unos eran de Capital o de pueblos más cercanos, aún sin conocerse entre ellos y con nosotros, trabajamos todos en equipo para mejorar la atención de los pacientes”, expresó.

Gastón Bottaro es cineasta y relató que su participación surgió gracias a la invitación de Mauricio Olivo Ortiz quien lo invitó unirse a la misión integrada por médicos, paramédicos y enfermeros. Recordó que en uno de sus recorridos y al entrar a la iglesia delante suyo y en la fila de fieles que lentamente avanzaba hacia la virgen había una persona de unos 55 años que estaba descalzo y cargaba una caja de madera vidriada del tamaño de su tórax con otra pequeña virgen. “Sus pies estaban muy curtidos, uno de sus cachetes muy hinchado, y por el olor que salía de su boca era evidente que mascaba coca como otros tantos que peregrinaban. Me saludó cordialmente y cuando salimos de la iglesia me preguntó de dónde era. Cuando le respondí me dijo con una voz tranquila y alegre: “qué viva Córdoba”!”, contó. Después de despedirme de él, al frente a un mural de la virgen a algunos metros de la iglesia, Gastón observó que el señor estaba sacándose una foto con una mujer de su edad a quien sostenía de la mano. “Supuse que era su mujer.  Les consulté si yo podría sacarles una foto y asintieron. Tengo ese archivo en mi computadora pero la secuencia completa la atesoro en mi cabeza”, relató.

Por Rosana Guerra.

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