El consumo habitual de drogas naturales, semi sintéticas y sintéticas de diseño en espacios públicos y privados donde concurren asiduamente los adolescentes de la ciudad de Córdoba, plantea la necesidad de que los adultos se informen sobre los tipos de sustancias más utilizadas, sus síntomas y los efectos en la salud a corto, mediano y largo plazo. La detección temprana es clave para tener más probabilidades de que los adolescentes puedan acceder a un tratamiento oportuno.

El abuso de drogas ilícitas en menores se ha convertido en uno de los problemas de mayor impacto en nuestra sociedad, no solo en los sectores más vulnerables, sino también en sectores socioeconómicos de ingresos medios y altos. “Hoy nos enfrentamos con un grupo etario de 8 a 15 años, que ha probado al menos una vez alguna de estas sustancias ilícitas”, advirtió la especialista en pediatría y toxicología Nilda Gait, docente de la Especialidad en Pre Hospitalaria y Rescates. Gait quien además es Jefa del Departamento de Salud Ambiental del ministerio de Salud de la provincia de Córdoba agregó que este abuso puede convertirse en una enfermedad crónica dañando gravemente la salud física y mental de los niños y adolescentes. “La interacción droga-niño y adolescente están caracterizados por una serie de factores que hacen que la enfermedad tenga un perfil característico propio de la comunidad y momento histórico donde vive el adicto”, reflexionó.

La especialista en toxicología además señaló que por ejemplo en la población de 8 a 15 años que concurre al hospital de niños Santísima Trinidad, se registran en el servicio de Toxicología, pacientes que ingresan por consumo de sustancias siendo las de mayor porcentaje “alcohol, marihuana seguida por coca y empezó aparecer LSD. En el 2017 superaron las consultas por psicofármacos en relación a años anteriores”, informó Gait quien además es magíster en drogadependencia y salud pública.  No obstante aclaró que existe un subregistro de los casos que ingresan por la Guardia o Consultores externos.

Según datos aportados por Nilda Gait en el servicio de toxicología de este Hospital desde octubre a diciembre de 2016, se registraron 33 casos por consumo de drogas, 38 casos por consumo de medicamentos y 9 casos de intento de suicidio. “Y en 2017 tuvimos 10 casos, de estos siete por intento de suicidio con polifarmacia predominando benzodiacepinas, acompañadas con alcohol, marihuana y cocaína. Las tres siguientes fueron intoxicaciones medicamentosas, predominando Benzodiacepinas, la media de la edad de estos casos fue de doce años”, advirtió la toxicóloga.

Interacciones peligrosas. Un tema a considerar también son los efectos de la interacción entre los medicamentos y el consumo de alcohol que pueden provocar interacciones farmacológicas tras su consumo agudo y crónico. “El Etanol combinado con el consumo de opioides produce un aumento de los efectos sedantes de ambas sustancias y la afectación del rendimiento psicomotor”, aclaró Nilda Gait. Así también la administración de alcohol y cannabis (hachís, marihuana) también produce una mayor sedación y empeoramiento del rendimiento psicomotor, con mayor riesgo de accidentes y por otro lado también aumenta los efectos cardiovasculares del cannabis.

Por otra parte el consumo de metanfetaminas y anfetaminas reducen la sensación de borrachera provocada por el alcohol y a su vez éste aumenta sus efectos euforizantes. Pero no se observa un efecto significativo sobre el deterioro psicomotor, inducido por el alcohol.  En cuanto al efecto sinérgico entre Etanol y  MDMA (3,4-metilenodioximetanfetamina, éxtasis) también reduce la sensación de embriaguez del alcohol y aumenta la euforia de la MDMA. “Se incrementan la presión arterial, la frecuencia cardiaca y la temperatura respecto a la MDMA sola.  Las concentraciones de MDMA aumentan levemente, y las de alcohol disminuyen discretamente”, explicó la especialista.

En mujeres embarazadas el consumo de alcohol puede producir síndrome alcohólico fetal, retardo del crecimiento pre y post natal, compromiso del sistema nervioso central, retardo del desarrollo, y déficit intelectual.

Distintos tipos y efectos.

Las drogas se las puede clasificar en naturales, semi sintéticas y sintéticas o de diseño. “Respecto a las primeras son aquellas de origen natural donde no hay intervención del hombre, como por ejemplo la amapola, el opio, las hojas de cannabis sativa, hongos, hachís, floripondio y ayahuasca”, explicó Oscar Tejerina, instructor docente de la Fundación S 3. El especialista informó que las semi sintéticas son de origen natural que mediante un proceso de laboratorio se busca la mayor concentración de un componente, como por ejemplo la cocaína, la heroína y Lsd. “Y las sintéticas o de diseño son aquellas elaboradas desde el principio en un laboratorio y no existen en la naturaleza, como el Éxtasis (MDMA), ketamina-GBH”, señaló Tejerina.

De las drogas naturales, la marihuana conocida como cannabis sativa es una planta cuya resina que se encuentra en sus hojas y flores elaboran una sustancia psicoactiva de principios activos, el THC o Tetrahidrocannabinol. Su forma más común de consumo es mediante el armado de cigarrillos. “Sus efectos van desde aumento de apetito, euforia, pérdida de concentración, disminución de los reflejos, ganas de hablar y reír, aceleración del ritmo cardiaco”, enumeró Tejerina. Además puede ocasionar dificultad para ejecutar procesos mentales por ejemplo rendir un examen, produciendo una alteración temporal, sensorial y disminuyendo la memoria a corto plazo. “Dependiendo de la cantidad del consumo suele producir un incremento de los niveles de ansiedad. Quienes la consumen habitualmente suelen padecer depresión y somnolencia entrando en una etapa de confusión, letargo, alterando su percepción de la realidad, produciendo estados de pánico y alucinaciones”, enumeró Tejerina. Entre las señales evidentes de consumo suelen ser el enrojecimiento de los ojos, la sequedad en la boca y en las mucosas nasales y el aumento del apetito repentino.

En cuanto a las drogas semisintéticas la cocaína o su nombre más conocido como clorhidrato de cocaína, es un alcaloide tropano cristalino, un fuerte estimulante utilizado como droga recreativa y su forma más habitual de consumo es la inhalación, insuflación o inyección venosa. “Esta sustancia provoca la pérdida de la realidad, agresividad, agudiza el estado de alerta y manía persecutoria. Hay una intensa agitación psicomotriz provocando síntomas a nivel físico, como el aumento de la frecuencia cardíaca, elevando la tensión arterial y la temperatura corporal”, explicó Tejerina. Los efectos suelen darse en segundos o minutos después del consumo su tiempo de duración varían desde los 5 hasta los 90 minutos, provocando dependencia aumentando los riegos de sufrir Accidente Cerebro Vascular (ACV), Infarto Agudo de Miocardio, o paro cardio respiratorio. La inhalación nasal produce efectos en minutos, en cambio la vía oral llega a actuar en segundos y tienen menor duración provocando con esto el consumo compulsivo. Además las señales de consumo reciente son la dilatación excesiva de las pupilas, se produce irritación en las fosas nasales y se encuentra en estado de relajación.

Por otra parte el LSD o su nombre científico de dietilamida ácido lisérgico o LSD – 25, droga semisintética que se obtiene de un compuesto químico alcaloide, de la familia de las triptaminas, es un alcaloide que hay en plantas y hongos ya que produce efectos psicológicos, incluidos las alucinaciones con ojos abiertos y cerrados produciendo la sinestesia, o sea una asimilación de varios tipos de sensaciones en un mismo acto. Por ejemplo se pueden oír colores, ver sonidos, tener una sensación gustativa al tocar un objeto con textura determinada se obtiene una percepción distorsionada del tiempo, de la conciencia y los sentimientos. “Su consumo puede provocar reacciones psiquiátricas adversas algunas potencialmente graves como la ansiedad, la paranoia y los delirios. En ocasiones el abuso de drogas produce la parálisis respiratoria”, agregó el instructor docente de FS3. El LSD es sensible al oxígeno a la luz ultravioleta y el cloro, la sustancia en su forma más pura es inodora, incolora, insípida.

Los especialistas señalaron también que los efectos actúan sobre el sistema nervioso central son variables y dependen de la cantidad y del entorno, la pureza y la expectativa. Entre sus efectos fisiológicos se pueden ocasionar contracciones uterinas, fiebre, niveles elevados de glucemia, erizamiento de la piel, aumento de la frecuencia cardíaca, sudoración abundante, aumento de la transpiración, midriasis, insomnio, parestesia, hasta se puede llegar a sufrir un aumento de los reflejos tendinosos y temblores.

Las sustancias sintéticas de diseño son fármacos de la síntesis artificial mediante la preparación de derivados o de fármacos similares existentes que modifican su estructura química para producir efectos similares a las drogas ilícitas entre ellas encontramos ketamina, éxtasis y GBH.

La ketamina es una droga disociativa alucinógena utilizado actualmente en medicina por sus propiedades analgésicas y anestésicas produce efectos neurotóxicos como alucinaciones, elevación de la presión sanguínea aumento de las secreciones en las vías respiratorias, produce broncodilatación, a corto plazo produce nauseas, sedación, taquicardia, depresión respiratoria, hipersalivacion. A largo plazo produce problemas cognitivos de memoria severa, ansiedad extrema e incapacidad mental.

La pérdida de magia.

El éxtasis o su nombre científico MDMA, de su abreviatura metilendioximetanfetamina, de la familia de las anfetaminas. Puede producir euforia, perdida de la timidez volviendo al consumidor más extrovertido, produciendo un aumento de la musculatura, midriasis, causando bruxismo (contracción de la musculatura del masetero), perdida sensorial del sentimiento del dolor físico.

El periodo de “lost of magic” pérdida de magia surge el efecto negativo de ansiedad y depresión a largo plazo causa neurotoxicidad y deterioro cognitivo, ocasionando el aumento de la presión arterial, frecuencia cardíaca, midriasis, deshidratación, pérdida del apetito, se torna irritable, impulsivo, inquieto, se caracteriza por el agotamiento físico y metal, falta de fluidez del pensamiento por lo cual el consumidor tiende a permanecer recostado y callado durante horas, pudiendo experimentar náuseas, vómitos, diarrea y disfunción eréctil, llegando hasta la incapacidad de sentir placer.

El GBH o ácido gamma hidroxibutirico, conocido o mal llamado éxtasis líquido, es usada como droga psicotrópica sedante, por lo cual es una sustancia controlada en varios países, ya que produce la pérdida de conciencia. Producen efectos a nivel neurológico estimulando la liberación de dopamina (controla movimientos del cuerpo), en dosis altas actúa como inhibidor, al ser depresora del SNC como el alcohol permanece en estado de vigilia, experimentando euforia y pérdida del control emocional. Al causar mareos, náuseas, dolor de estómago, dolor de cabeza, somnolencia parestesia, agitación apnea del sueño y crisis respiratorias se corre peligro de muerte por asfixia causado por vómitos.

Las drogas ilícitas afectan el sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico actuando en el cerebro, más precisamente en las neuronas que son las encargadas de regular nuestro organismo afectando la sinapsis, donde se comunican las neuronas unas con otras. “Estas drogas destruyen la salud lentamente, afectando su vida familiar, social, laboral, lamentablemente en ocasiones toma hasta la propia vida”, finalizó Tejerina.

Por Rosana Guerra.

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